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A
la luz de lo inefable
Susana Gordon ha intentado realizar el antiguo
sueño surrealista: dejar que la corriente de la vida interior
impregne las hojas con su propio lenguaje. Como si fuese una admonición
seguida al pie de la letra, realizar el mudo reflejo de la verdad
interior expresado en dibujo,crispado de emoción y tiempo interno,
esa ha sido su tarea. Tras 8 años de trabajo plástico,
talvés interrumpido por las exigencias cotidianas, quienes
la conocemos bien sabemos que el arte nunca se ha desligado de su
vida. Cada segundo de reflexión y búsqueda es el material
predilecto para esta alquimia peligrosa: enfrentar los propios miedos
y fantasmas, y asi limpiar la imagen empañada de la perfección,
su propia búsqueda de la verdad, no ya esa verdad objetiva
y externa, sino la veracidad de sus propios sentimientos, que según
confiesa, ha sido el gran valor conquistado.
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